ENEGIAS RENOVABLES Y MEDIO AMBIENTE

energías-renovables-1-300x286Energías Renovables ¿Generan Algún Efecto Negativo Al Medio Ambiente?
Para la generación energía a partir de fuentes renovables se utilizan recursos naturales a los que normalmente todos tenemos acceso durante la mayor parte del día, sin embargo para aprovechar estos recursos se realizan instalaciones que sí pueden tener algunos efectos negativos para el medio ambiente.
Los impactos negativos de las energías renovables dependen del tipo de energía.
• Energía eólica, las turbinas eólicas representa un riesgo potencial para las aves y murciélagos, afortunadamente algunos diseños de turbinas ya son seguras para las aves.
• Energía Hidroeléctrica, requiere del uso de embalsames, por lo que puede tener efectos negativos en algunas especies de peces, como la trucha, el salmón y el esturión. Afecta en general la migración de los peces.
• Plantas geotérmicas, puede causar un enfriamiento acelerado geológico, lo que puede causar la disminución de las salidas de los manantiales geotérmicos, también puede generar un aumento en las magnitudes del terremoto, aunque esto sigue siendo una especulación.
• Energía mareomotriz, requiere de la obstrucción parcial de las bahías y canales.
• Energía solar, algunos componentes de los paneles solares no son fáciles de desechar.
En general todas las energías renovables generan un efecto negativo en el medio ambiente, aunque en realidad es mínimo si lo comparamos con los efectos del uso de los combustibles fósiles, que generan emisiones enormes de CO2 y que además durante su extracción se afecta gravemente a los ecosistemas.

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RECOMENDACIONES SOBRE ELECTRICIDAD ESTATICA

La electricidad estática esta presente en la carga de combustibles
Las descargas electrostáticas pueden y de hecho llegan a causar graves accidentes en la zona de surtidores de las estaciones de servicio. Sin embargo, la concienciación sobre estos riesgos sigue siendo baja en el sector
El sector de las estaciones de servicio presenta un entorno en el que la formación de atmósferas explosivas es bastante frecuente y que cualquier chispa –por mínima que sea- puede encender. También el trasvase de combustible a través de recipientes de plástico aislante puede producir una acumulación de electricidad estática y la posibilidad de descargas electrostáticas con energía suficiente para causar la ignición.
Por esta razón, es importante recordar algunas recomendaciones a tener en cuenta para evitar que alguna de estas situaciones se produzca en nuestra estación de servicio:
La provisión de gasolina deberá realizarse con el vehículo apagado, debiendo además detener el funcionamiento del calefactor o cualquier otro elemento eléctrico además de la prohibición de fumar.
La carga estática suele producirse cuando un pasajero fricciona sus ropas contra el tapizado de los asientos, al entrar o salir del vehículo. Para evitarlo, es recomendable que nadie entre o salga del vehículo mientras se está realizando la carga. Solamente deben hacerlo antes de comenzar, o cuando la carga ya está terminada y colocado el tapón de tanque de combustible.
Extreme las precauciones: si la gasolina se ha derramado o salpicado en el piso. Inmediatamente se generan vapores altamente inflamables, que pueden encenderse por chispas de electricidad estática, por encendido de equipos electrónicos (teléfonos móviles, controles remotos, mandos a distancia, etc.) o por el encendido del mismo vehículo. Antes de poner en marcha el motor, el combustible derramado debe ser recogido o neutralizado por el personal de la estación de servicio.
Acostúmbrese a que el automovilista cierre la puerta del coche al salir o ingresar así se descargará de electricidad estática al tocar algo metálico.
Luego de cerrar la puerta toque la parte metálica de la carrocería, antes de tocar el pico del surtidor. De esta manera la electricidad estática del cuerpo se descargará en el metal y no en el surtidor.
¡proteje tu vida!
Nos vemos en el siguiente post.

¿SI USO ENERGÍA SOLAR TENGO QUE REDUCIR MI CONSUMO DE ENERGÍA?

No necesariamente, cuando se utiliza energía solar no es indispensable reducir el consumo de energía. Las células solares son muy eficientes y muchas personas utilizan la energía solar prácticamente en todos los aparatos eléctricos.

Normalmente cuando se instalan paneles solares en los hogares, se sigue conectado a la red eléctrica, por lo que el suministro de energía se realiza mediante una combinación de la energía renovable generada por los paneles solares, y el suministro de energía convencional.
Si bien, de esta manera se sigue utilizando la energía derivada de los combustibles fósiles, el consumo se realiza en menor medida.

ENERGÍA SOLAR, NANOTECNOLOGÍA Y UN COMBUSTIBLE QUÍMICO LIMPIO

 Ya hay resultados preliminares prometedores de un proyecto de investigación y desarrollo encaminado a usar la inmensa energía del Sol para producir un combustible químico limpio, mediante la nanotecnología.

Un equipo de científicos de las universidades de York, Manchester, East Anglia y Nottingham, todas en el Reino Unido, ha encontrado un procedimiento económicamente alentador para producir hidrógeno a partir del agua. Un uso futuro y revolucionario de esta tecnología podría ser la fabricación del combustible para los automóviles energizados por hidrógeno en vez de por combustibles fósiles.

El equipo de Wendy Flavell, Robin Perutz y muchos otros, busca ahora usar la misma tecnología para crear alternativas a otros combustibles y materias primas, incluyendo la conversión del metano en metanol líquido y la del dióxido de carbono en monóxido de carbono.

El potencial del Sol es inmenso. Una hora de luz solar en la Tierra equivale a la cantidad de energía usada en todo el mundo en un año entero. Los paneles solares son el modo más común de aprovechar parte de esta energía solar. En cambio, se ha investigado poco en la otra forma evidente de aprovechamiento, la elaboración de combustibles.

Los paneles solares destinados a producir electricidad a usar en el mismo edificio o para enviar a una red de suministro eléctrico sólo hacen su trabajo en presencia de luz solar, y las baterías que se recargan con electricidad sobrante de los paneles no pueden almacenar suficiente energía como para conseguir un pleno abastecimiento durante las noches y en el invierno.

El objetivo es aprovechar la energía solar para elaborar un combustible utilizando una nanotecnología que imita a la fotosíntesis, el proceso que usan los vegetales para fabricar almidón valiéndose de la energía del Sol. El combustible así obtenido, se podría almacenar para usarlo cuando fuese necesario.

Una hora de luz solar en la Tierra equivale a la cantidad de energía usada en todo el mundo en un año entero.

Para crear el combustible solar, la luz del Sol debe ser empleada en la elaboración de materiales utilizables. El equipo de investigadores de la Universidad de Manchester, trabaja para crear un nanodispositivo solar empleando puntos cuánticos, definibles como átomos artificiales, en este caso de materiales aptos para la absorción de la luz solar y su conversión en electricidad.

Cuando la luz es absorbida y se genera electricidad, ésta se usa, junto con moléculas catalizadoras emplazadas en la superficie de los puntos cuánticos, para elaborar el combustible, por ejemplo hidrógeno si la materia prima es agua.

TRANSFORMAN EL DIÓXIDO DE CARBONO EN COMBUSTIBLE

El resultado sirve para propulsar vehículos corrientes, sin necesidad de someterlos a cambios de infraestructura o tecnología.
Ingenieros e investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han desarrollado un método que permite convertir dióxido de carbono en combustible líquido (isobutanol), a través del uso de electricidad. El combustible generado puede emplearse en los sistemas de transporte sin requerir variantes en la tecnología actual, algo que resulta muy beneficioso frente a los problemas de almacenamiento que aún conlleva la energía eléctrica.
Electricidad y dióxido de carbono, la llave para generar combustibles alternativos según una nueva metodología desarrollada en la UCLA. La combinación de electricidad y el dióxido de carbono podrían transformarse en una solución para la producción de combustibles alternativos, gracias a un sistema ideado por especialistas de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). El mecanismo creado logra transformar el dióxido de carbono en un combustible apto para su uso en vehículos con la tecnología actual, empleando electricidad en el proceso. Sería una salida interesante hasta que se optimicen los sistemas de propulsión eléctrica en forma directa.
Un grupo de ingenieros de la Henry Samueli School of Engineering and Applied Science de la UCLA parece haber obtenido una fórmula muy eficaz para lograr propulsar vehículos a través de la electricidad, pero sin requerir de los cambios tecnológicos necesarios en un coche eléctrico.
El sistema en cuestión transforma el dióxido de carbono en combustible líquido, más precisamente en isobutanol, mediante el uso de electricidad. Se elimina así un gran inconveniente: el almacenamiento de la energía eléctrica. Hoy en día, la electricidad generada por diversos métodos es aún difícil de almacenar de manera eficiente.
El trabajo del equipo de la UCLA ha sido difundido a través de una nota de prensa del mencionado centro de estudios, y también se ha desarrollado en un artículo recientemente publicado en el medio especializado Science. Por otro lado, el proyecto fue desarrollado gracias a una subvención del programa Advanced Research Projects Agency-Energy (ARPA-E), del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
Las baterías químicas, el bombeo hidráulico o la división de agua son tecnologías que presentan baja densidad de almacenamiento de energía o que incluso son incompatibles con la infraestructura de transporte actual. Este adelanto soluciona este inconveniente, abriendo un nuevo camino en el campo de los combustibles alternativos.
Mientras el almacenamiento de electricidad a través de baterías de iones de litio presenta una baja densidad, dificultando la operatoria cotidiana de los vehículos eléctricos, al almacenarse como combustible líquido el problema estaría solucionado, ya que la densidad de almacenamiento podría ser muy alta.
Los especialistas destacaron que el nuevo sistema brindaría la posibilidad de utilizar la electricidad como energía de propulsión para el transporte, sin necesidad de cambiar la infraestructura actual. Podría ser, en consecuencia, una forma más económica y práctica de propiciar un cambio en torno a la matriz energética y de avanzar hacia un mayor uso de energías alternativas.
El equipo de ingenieros e investigadores ha empleado un microorganismo genéticamente modificado, conocido como Ralstonia eutropha H16, para producir isobutanol a partir de dióxido de carbono, mediante un electrobiorreactor. De esta forma, el combustible generado tiene como únicas fuentes al dióxido de carbono y la electricidad.
Molécula de isobutanol, combustible obtenido con electricidad, a partir del CO2. Fuente: Wikimedia Commons. Detalles del método
Para explicar el proceso desarrollado por los expertos de la UCLA es necesario recordar que la fotosíntesis es la conversión de energía luminosa en energía química, cuyo almacenamiento se produce en el azúcar. Hay dos facetas de la fotosíntesis: una reacción que requiere de la luz solar directa y una reacción en la oscuridad.
La reacción a la luz convierte la energía luminosa en energía química, mientras que la reacción en la oscuridad convierte el CO2 en azúcar, sin requerir la luz directa para producir el fenómeno. Los integrantes del grupo de investigación de la UCLA han sido capaces de separar la reacción a la luz de la reacción en la oscuridad, sin que sea necesario realizarlas al mismo tiempo.
De esta manera, en vez de utilizar la fotosíntesis biológica, los científicos han empleado paneles solares para convertir la luz solar en energía eléctrica y luego en un producto químico intermedio, utilizándolo para la fijación del dióxido de carbono que permita producir el combustible. Para los especialistas, este método podría ser más eficiente que el sistema biológico.
Según James Liao, uno de los responsables de la investigación, en lugar de utilizar hidrógeno como producto químico intermedio, que registra distintos problemas, se utiliza ácido fórmico. La electricidad es empleada para generar el ácido fórmico, y luego éste brinda el poder de fijación del CO2 en las bacterias en la oscuridad, para producir así el isobutanol. El uso de la electricidad y la bioconversión de CO2 presentan una amplia variedad de aplicaciones en productos químicos.

7 MATERIALES QUE COMPONDRÁN LAS BATERÍAS DEL FUTURO

Hidrógeno, papel, luz solar… la comunidad científica lo está intentando todo para mejorar los sistemas de carga actuales.
A partir del momento en el que los dispositivos móviles adoptaron la etiqueta de “inteligente”, sus dueños comenzaron a gozar de unas capacidades de computación y conectividad que con los antiguos terminales eran inimaginables. Pero al mismo tiempo, tanto la comunidad de usuarios como los fabricantes se han dado de bruces con el persistente problema de la duración de la carga en las baterías. Si hace unos años un teléfono podía utilizarse para realizar llamadas y enviar mensajes durante días sin necesidad de enchufarlo a la red eléctrica, ahora lo más común es que la resolución de las pantallas, las tecnología 3G/4G y demás avances tecnológicos agoten las pilas en cuestión de un sólo día.
Esto no significa que los científicos se resignen y acepten la situación, ni mucho menos. En Silicon News recogemos algunas de las investigaciones más curiosas en materia de baterías:
1. Hidrógeno. Uno de los proyectos que más publicidad está recibiendo tiene el sello de Apple y consiste en alimentar los iPhone (y los ordenadores portátiles de la manzana mordida) con células combustibles de hidrógeno. Todavía en forma de documento pendiente de aprobación por la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos, el sistema concibe una pieza que dura semanas sin necesidad de recarga gracias a la conversión de hidrógeno y oxígeno en energía hidroeléctrica. Este tipo de tecnología no es del todo novedosa ya que está siendo utilizada como fuente energética para vehículos, pero es la primera vez que se diseña su implementación en máquinas de dimensiones reducidas. Además de mejorar la durabilidad, las baterías de hidrógeno permitirían desechar sustancias tóxicas, serían más respetuosas con la naturaleza y adelgazarían los gadgets en cuestión.
2. Luz solar. Vinculado con el objetivo de sostenibilidad, un equipo de la Universidad de Cambridge está colaborando con la empresa Ignis Innovation en la producción de electricidad mediante la luz del sol. Hasta ahí nada llamativo. Pero es que su intención es aprovechar la superficie de las pantallas OLED para alojar un sistema de generación de energía fotovoltaico e “híbrido”, basado tanto en los rayos que recibe el dispositivo como en la propia luminosidad que desprende el panel. Y, en resumen, convertir en fortaleza la desventaja de las grandes pantallas en cuanto a consumo. Se calcula que actualmente el 64% de la luz generada por una pantalla de diodos orgánicos se escapa por los bordes de la misma y no puede ser utilizada para la visualización de imágenes. En cambio, el prototipo alternativo coloca una membrana de film de silicio que genera electricidad y la transfiere a la batería, alargando los tiempos entre recargas.
3. Silicio. El silicio es clave en otra investigación comandada por los científicos estadounidenses de la Universidad de Northwestern. Éstos de momento han logrado multiplicar por diez la capacidad y la velocidad de la recarga de las baterías de litio perforando las hojas de grafeno con agujeros microscópicos y permitiendo que los iones tomen un atajo a la hora de desplazarse. Y sobre todo, se han dedicado a sobrepoblar la zona comprendida entre estas hojas con grupos de silicio en lugar de carbono porque este material es hasta 24 veces más eficiente. ¿La consecuencia inmediata? Tiempos de recarga de unos 15 minutos durante los primeros 1.500 ciclos. A partir de ahí la mejora perdería 5 veces su eficacia, aunque la última palabra en materia de nanotecnología todavía no está dicha.
4. Papel. Otro conjunto americano, esta vez del Instituto Politécnico Rensselaer, en Nueva York, ha desarrollado una estructura molecular para almacenaje de energía que está compuesta de celulosa en un 90%. El 10% restante la conforman nanotubos de carbono que asumen el papel de electrodos y permiten conducir la corriente. En apariencia es una batería ultraligera, delgada y completamente flexible que se puede enrollar, doblar o cortar sin perder su capacidad generadora. O, en otras palabras, es un dispositivo que se ve, se siente y pesa como el papel. También se puede montar en forma de pila de páginas o folios para aumentar su potencia y es capaz de soportar temperaturas extremadamente altas y bajas: entre los 150 y los menos 38 grados centígrados.
5. Mioinositol. Obtenible a partir de recursos orgánicos, como el maíz, el mioinositol es un material que no necesita recurrir a disolventes tóxicos durante su fabricación y que se utiliza en el compuesto electroquímico activo Li2C6O6. Esta sal producida mediante química verde posee buena estabilidad térmica y una capacidad de almacenamiento reversible de unos 580 mAh/g para una densidad de 1300 Wh/kg de material activo. Y está siendo foco de estudio en la francesa Universidad de Picardía Julio Verne como posibilidad plausible para introducir materia orgánica procedente de la biomasa en la fabricación de electrodos.
6. Virus. En la Universidad de Maryland ha ido un pasito más allá y han reconducido las propiedades del virus del mosaico del tabaco o TMV, que por lo normal infecta plantas manchando sus hojas, para labores más positivas. Concretamente lo han introducido dentro de las células de litio de las baterías convencionales con el objetivo de incrementar su superficie y así estirar su promesa de vida unas diez veces o hasta el mes entero de duración. Dado que el agente infeccioso muere durante el proceso, no existe ninguna posibilidad de contaminación vírica posterior ni riesgo para la salud del usuario.
7. Refresco de cola. Por último pero no menos llamativo, la diseñadora china Daizi Zheng ha ideado un teléfono que funciona con el batiburrillo de azúcar, café y caramelo que son las bebidas de cola. El primero de los tres elementos es el que permite ejecutarse a su batería biológica, mientras las enzimas actúan como catalizador para convertir rápidamente el refresco en “carburante”. Al parecer este invento tiene potencial suficiente como para durar tres o cuatro veces más con una sola carga que las baterías de hoy en día, con la ventaja de que es totalmente biodegradable.
Siliconnews.es