CONSIGUEN QUE EL SILICIO GENERE ELECTRICIDAD A PARTIR DEL CALOR

El otro día, mi compañero Pepe nos comentaba que el MIT había desarrollado un chip que era capaz de alimentarse mediante calor, luz o vibración, un dispositivo capaz de simultanear múltiples fuentes de energía y que supone un hito al que nadie había podido llegar hasta ahora. Teniendo en cuenta que el sector tecnológico comienza a ser relevante en cuanto a su consumo de energía (el 1% del consumo eléctrico mundial se destina a centros de datos y supone un 2% de las emisiones de carbono), cada vez son más las líneas de trabajo que se destinan al desarrollo de sistemas electrónicos auto-suficientes que puedan funcionar gracias a materiales piezoeléctricos, los fotones de un haz de luz o el calor disipado por efecto Joule. Precisamente, con la idea de aprovechar el calor, un equipo de la Universidad Duisburg-Essen ha estado trabajando en una base de silicio capaz de generar electricidad con el calor y, por tanto, abrir la puerta a dispositivos que funcionen aprovechando el calor disipado por el dispositivo en el que se encuentran.
Las placas solares que se utilizan para captar la luz del Sol y generar electricidad, típicamente, se construyen usando Arseniuro de Galio o cristales de Silicio, los mismos tipos de materiales que se usan como sustrato para el desarrollo de circuitos integrados. Partiendo del Silicio, y sabiendo que por el efecto fotoeléctrico es capaz de generarse una corriente eléctrica al incidir sobre éste un haz de fotones, el equipo de investigación decidió abordar el problema desde una perspectiva distinta y, sobre todo, económica puesto en vez de utilizar complejos procesos de fabricación apostaron por una técnica bastante usual dentro de la fabricación de circuitos integrados: la combinación del Silicio con otros materiales.
Dopando el Silicio con Fósforo y Boro, el equipo de la Universidad Duisburg-Essen fue capaz de generar un sustrato fácil de desarrollar y a bajo coste, un sustrato que puede usarse sin mayor problema como base para el desarrollo de circuitos integrados. ¿Y qué aportan el Fósforo o el Boro al Silicio? Estos dos elementos son capaces de provocar algo similar al efecto fotoeléctrico pero en vez de provocar una corriente eléctrica con luz, ésta aparece gracias al calor.
Este desarrollo es bastante interesante porque el material que han definido es fácil de fabricar (y barato), lo cual abre la puerta a que se pueda aprovechar el calor residual que se emite en centros de datos o, por ejemplo, en el motor de un vehículo:
Hay mucho calor que podemos aprovechar, tanto en la industria química como en la de la automoción
Y precisamente, el motor de los coches podría ser una de las fuentes de calor que podrían aprovecharse para cargar las baterías del vehículo o alimentar el sistema eléctrico sin necesidad de usar un alternador.

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ENERGÍA EÓLICA APROVECHANDO ESTRUCTURAS ACTUALES

Tres diseñadores franceses inventaron un ingenioso sistema para generar electricidad utilizando infraestructura existente.
El equipo formado por 2 arquitectos y un ingeniero propone insertar turbinas eólicas dentro de torres de transmisión eléctricas existentes (como esos “gatos” que vemos cerca de nuestras rutas) y sumar esta nueva energía a la que ya viene transportada por los cables. La mayor ventaja del sistema es claramente evitarse todo tipo de cableado para conectarse a la red. Se incluyen adaptaciones a 3 tipos de torres de diferentes tamaños pudiendo instalarse entonces prácticamente en cualquier lugar del mundo. El diseño es algo extraño en comparación a las clásicas turbinas con eje horizontal. Para poder adaptarse a la mayor cantidad posible de torres existentes, se decidió por un eje vertical, algo así como el eje de un sacacorchos. Hay más de medio millón de torres de
Afortunadamente, en Europa la sustentabilidad se está convirtiendo en una obsesión. Los países del viejo continente están luchando por cumplir los objetivos de la Unión Europea que consisten en que 20% de la energía provenga de fuentes renovables para el año 2020. Francia en particular, está especialmente bendecida por Eolo en casi todo su territorio desde Bretaña a Normandía y sobre en la zona del Mediterráneo donde sopla el famoso viento Mistral.
Los franceses tienen planes de multiplicar por cinco su potencia eólica actual para el año 2020 y este tipo de inventos pueden ayudar a cumplirlos. Aunque toda innovación es positiva e interesante, faltaría por verse la variable económica a la hora de implementarse un sistema de este tipo. Según la fuerza de los vientos se deberá seguramente reforzar las torres para que soporten los nuevos esfuerzos así como instalar los equipos necesarios para transformar la electricidad a la tensión y frecuencia de la electricidad que pasa actualmente por los cables.