RECOMENDACIONES SOBRE ELECTRICIDAD ESTATICA

La electricidad estática esta presente en la carga de combustibles
Las descargas electrostáticas pueden y de hecho llegan a causar graves accidentes en la zona de surtidores de las estaciones de servicio. Sin embargo, la concienciación sobre estos riesgos sigue siendo baja en el sector
El sector de las estaciones de servicio presenta un entorno en el que la formación de atmósferas explosivas es bastante frecuente y que cualquier chispa –por mínima que sea- puede encender. También el trasvase de combustible a través de recipientes de plástico aislante puede producir una acumulación de electricidad estática y la posibilidad de descargas electrostáticas con energía suficiente para causar la ignición.
Por esta razón, es importante recordar algunas recomendaciones a tener en cuenta para evitar que alguna de estas situaciones se produzca en nuestra estación de servicio:
La provisión de gasolina deberá realizarse con el vehículo apagado, debiendo además detener el funcionamiento del calefactor o cualquier otro elemento eléctrico además de la prohibición de fumar.
La carga estática suele producirse cuando un pasajero fricciona sus ropas contra el tapizado de los asientos, al entrar o salir del vehículo. Para evitarlo, es recomendable que nadie entre o salga del vehículo mientras se está realizando la carga. Solamente deben hacerlo antes de comenzar, o cuando la carga ya está terminada y colocado el tapón de tanque de combustible.
Extreme las precauciones: si la gasolina se ha derramado o salpicado en el piso. Inmediatamente se generan vapores altamente inflamables, que pueden encenderse por chispas de electricidad estática, por encendido de equipos electrónicos (teléfonos móviles, controles remotos, mandos a distancia, etc.) o por el encendido del mismo vehículo. Antes de poner en marcha el motor, el combustible derramado debe ser recogido o neutralizado por el personal de la estación de servicio.
Acostúmbrese a que el automovilista cierre la puerta del coche al salir o ingresar así se descargará de electricidad estática al tocar algo metálico.
Luego de cerrar la puerta toque la parte metálica de la carrocería, antes de tocar el pico del surtidor. De esta manera la electricidad estática del cuerpo se descargará en el metal y no en el surtidor.
¡proteje tu vida!
Nos vemos en el siguiente post.

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¿QUÉ ES LA RESISTENCIA ELÉCTRICA?

La resistencia eléctrica es la medición de la propiedad de los cuerpos de conducir y oponerse al paso de la corriente eléctrica.
El campo de interacción de un átomo está relacionado directamente con la cantidad de energía que éste tiene, limitado por un nivel de energía fijo. Cuando estos niveles o campos de energía están muy juntos, se les llama “banda de energía”, las más importantes son la “banda de valencia” y la “banda de conducción” (generalmente la banda de valencia está por debajo de la banda de conducción). En la banda de conducción es donde los electrones se mueven libremente en el material cuando existe un campo eléctrico que afecta al material. En materiales como aislantes y semiconductores, existe una “banda de energía prohibida” entre las “banda de valencia” y la “banda de conducción” que los electrones no pueden ocupar si no tienen suficiente energía para saltar de la banda de valencia hacia la banda de conducción. Esta “banda de energía prohibida”, influida por el campo eléctrico de las partículas y de las vibraciones causadas en ellas por la temperatura, es la que da la característica de “resistividad” al átomo, mientras mayor es esta banda, mayor es la resistencia.
La resistencia de un material macroscópico también dependerá de su geometría. Si es muy largo, requerirá mayor número de colisiones para transportarse generando mayor resistencia, y si es muy delgado, habrá menores electrones disponibles para transportar la energía, generando mayor resistencia. La unidad de resistencia puede medirse matemáticamente, su unidad es el ohm, que se define como la resistencia que se opone al paso de electrones. La resistencia disipa la energía en forma de “fonones” o vibraciones de calor generando entropía.
La electricidad se conduce mejor en algunos materiales que en otros. De acuerdo a su resistencia, los materiales se clasifican en conductores (poca oposición al intercambio de electrones), aislantes (no permiten el paso de electrones), semiconductores (bajo ciertas condiciones son conductores, y cuando no se dan, como aislantes).
Los mejores conductores eléctricos son en su mayoría metales como la plata (15.9 ohm), cobre (17.1), oro (22.1 ohm), aluminio (26.5 ohm), berilio (altamente tóxico y costoso), tungsteno (52.8 ohm) y zinc (59 ohm) y no metales como el calcio (casi no es usado debido a su alta reactividad con oxígeno y agua).
Los mejores aislantes eléctricos son el teflón, el PET, el cuarzo, la parafina, el aire, el azufre, el hule, el carbono en forma de diamante, el vidrio y el agua sin iones.
Como semiconductores eléctricos pudieran usarse el agua de mar, el silicón o el agua compuesto de galio y arsénico. En general la resistividad de los semiconductores disminuye cuando aumenta la temperatura, pues los electrones adquieren acceso a la banda de conducción gracias a la energía térmica.
A medida que la temperatura del conductor desciende, la resistencia desciende. En un superconductor, la resistencia cae abruptamente a cero cuando el material es enfriado por debajo de su temperatura crítica.

TRANSFORMAN EL DIÓXIDO DE CARBONO EN COMBUSTIBLE

El resultado sirve para propulsar vehículos corrientes, sin necesidad de someterlos a cambios de infraestructura o tecnología.
Ingenieros e investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han desarrollado un método que permite convertir dióxido de carbono en combustible líquido (isobutanol), a través del uso de electricidad. El combustible generado puede emplearse en los sistemas de transporte sin requerir variantes en la tecnología actual, algo que resulta muy beneficioso frente a los problemas de almacenamiento que aún conlleva la energía eléctrica.
Electricidad y dióxido de carbono, la llave para generar combustibles alternativos según una nueva metodología desarrollada en la UCLA. La combinación de electricidad y el dióxido de carbono podrían transformarse en una solución para la producción de combustibles alternativos, gracias a un sistema ideado por especialistas de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). El mecanismo creado logra transformar el dióxido de carbono en un combustible apto para su uso en vehículos con la tecnología actual, empleando electricidad en el proceso. Sería una salida interesante hasta que se optimicen los sistemas de propulsión eléctrica en forma directa.
Un grupo de ingenieros de la Henry Samueli School of Engineering and Applied Science de la UCLA parece haber obtenido una fórmula muy eficaz para lograr propulsar vehículos a través de la electricidad, pero sin requerir de los cambios tecnológicos necesarios en un coche eléctrico.
El sistema en cuestión transforma el dióxido de carbono en combustible líquido, más precisamente en isobutanol, mediante el uso de electricidad. Se elimina así un gran inconveniente: el almacenamiento de la energía eléctrica. Hoy en día, la electricidad generada por diversos métodos es aún difícil de almacenar de manera eficiente.
El trabajo del equipo de la UCLA ha sido difundido a través de una nota de prensa del mencionado centro de estudios, y también se ha desarrollado en un artículo recientemente publicado en el medio especializado Science. Por otro lado, el proyecto fue desarrollado gracias a una subvención del programa Advanced Research Projects Agency-Energy (ARPA-E), del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
Las baterías químicas, el bombeo hidráulico o la división de agua son tecnologías que presentan baja densidad de almacenamiento de energía o que incluso son incompatibles con la infraestructura de transporte actual. Este adelanto soluciona este inconveniente, abriendo un nuevo camino en el campo de los combustibles alternativos.
Mientras el almacenamiento de electricidad a través de baterías de iones de litio presenta una baja densidad, dificultando la operatoria cotidiana de los vehículos eléctricos, al almacenarse como combustible líquido el problema estaría solucionado, ya que la densidad de almacenamiento podría ser muy alta.
Los especialistas destacaron que el nuevo sistema brindaría la posibilidad de utilizar la electricidad como energía de propulsión para el transporte, sin necesidad de cambiar la infraestructura actual. Podría ser, en consecuencia, una forma más económica y práctica de propiciar un cambio en torno a la matriz energética y de avanzar hacia un mayor uso de energías alternativas.
El equipo de ingenieros e investigadores ha empleado un microorganismo genéticamente modificado, conocido como Ralstonia eutropha H16, para producir isobutanol a partir de dióxido de carbono, mediante un electrobiorreactor. De esta forma, el combustible generado tiene como únicas fuentes al dióxido de carbono y la electricidad.
Molécula de isobutanol, combustible obtenido con electricidad, a partir del CO2. Fuente: Wikimedia Commons. Detalles del método
Para explicar el proceso desarrollado por los expertos de la UCLA es necesario recordar que la fotosíntesis es la conversión de energía luminosa en energía química, cuyo almacenamiento se produce en el azúcar. Hay dos facetas de la fotosíntesis: una reacción que requiere de la luz solar directa y una reacción en la oscuridad.
La reacción a la luz convierte la energía luminosa en energía química, mientras que la reacción en la oscuridad convierte el CO2 en azúcar, sin requerir la luz directa para producir el fenómeno. Los integrantes del grupo de investigación de la UCLA han sido capaces de separar la reacción a la luz de la reacción en la oscuridad, sin que sea necesario realizarlas al mismo tiempo.
De esta manera, en vez de utilizar la fotosíntesis biológica, los científicos han empleado paneles solares para convertir la luz solar en energía eléctrica y luego en un producto químico intermedio, utilizándolo para la fijación del dióxido de carbono que permita producir el combustible. Para los especialistas, este método podría ser más eficiente que el sistema biológico.
Según James Liao, uno de los responsables de la investigación, en lugar de utilizar hidrógeno como producto químico intermedio, que registra distintos problemas, se utiliza ácido fórmico. La electricidad es empleada para generar el ácido fórmico, y luego éste brinda el poder de fijación del CO2 en las bacterias en la oscuridad, para producir así el isobutanol. El uso de la electricidad y la bioconversión de CO2 presentan una amplia variedad de aplicaciones en productos químicos.

ELECTRICIDAD INALÁMBRICA

¡La electricidad inalámbrica ya existe y está aquí!  El aparato que saldrá al mercado es un dispositivo parecido a lo que Tesla vio en sus sueños, pero mucho más pequeño. Se parece a una alfombrilla de ratón que puede mandar electricidad de manera inalámbrica a unos cuantos centímetros de distancia.
El dispositivo consiste en una bobina que crea un campo magnético, y que induce un flujo de electricidad a través de una bobina secundaria en cualquier dispositivo portable, como una linterna, un teléfono o un BlackBerry. De este modo, el dispositivo se recarga. Por supuesto el dispositivo que quieras cargar debe contar con la bobina adecuada, pero hay varias compañías que quieren introducir al mercado productos que la incluyan.
Las ventajas son muchas. Primero, puedes cargar varios aparatos simultáneamente, de manera inalámbrica. Sólo tienes que acercarlos al dispositivo que genera electricidad. Además, puedes decirle adiós a todos esos cables molestos que se enredan. Tampoco hay riesgo de que te electrocutes si interfieres entre el dispositivo y el generador, además de que los aparatos no se sobrecalientan. Además, se planea que los dispositivos sean inteligentes, de manera que si no necesitan recargarse, no lo harán.